El Alquerque de Mediana de Voltoya

En nuestro pueblo poseemos uno de los alquerques más interesantes de todos los que hay distribuidos por la provincia de Ávila. Los alquerques, también llamados “juegos de molino” son juegos tan antiguos que su origen se remonta a la antigüedad, atribuyéndose a los comerciantes fenicios, quienes extenderían su difusión por el Mediterráneo, encontrando referencias de su uso en Egipto y Grecia. Su uso tuvo su apogeo en la Península Ibérica al ser introducidos por los musulmanes. Podemos distinguir entre el Alquerque de Nueve (juego del molino), cuyo objetivo es colocar tres piezas en linea en una misma fila; y el Alquerque de Doce, que tuvo gran tradición hasta el punto de ser comentado por Alfonso X el Sabio en el manuscrito “Libro de Ajedrez, Dados y Tablas“.

El lugar en que se ubica este alquerque se denomina “Venero” y pertenece al pueblo de Mediana de Voltoya. La altitud en que se emplaza, a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar, nos habla de un mundo de pastoreo, que en la actualidad existe pero que sin duda viene de épocas muchas más anteriores. Por las noticias que tenemos del lugar en que se encuentra este grabado rupestre, ésta actividad del cuidado de rebaños de animales aún se practica, así como que hay noticias de la existencia de algún molino o molinos en la zona, pues hace algún tiempo se localizó una rueda de molino en las cercanías.

En cuanto a la cronología que podemos barajar para este alquerque, atendiendo al lugar en que se encuentra así como a la misma tipología del grabado, pienso que la datación más antigua la podemos colocar en la Edad Media, hacia el siglo XII.

En concreto nos encontramos ante un alquerque de nueve, cuyas reglas son las siguientes: el objetivo común es colocar tres piezas en linea. A la secuencia de estas tres piezas, en una misma línea, se da el nombre de “molino” o “tres en línea“. Al empezar a jugar, cada jugador coloca una pieza cada vez en el tablero que se caracteriza por tres cuadrados concéntricos divididos por medio de líneas. La colocación consecutiva de las piezas por los dos jugadores busca la formación de un molino (tres en línea). Cuando todas las piezas estuvieran colocadas en el tablero, los jugadores pueden continuar moviendo cada pieza, en su turno, hacia una posición o casilla en la intersección contigua. El objetivo es siempre el mismo, colocar tres piezas en línea recta, nunca en diagonal. Siempre que se suceda esta situación, el jugador que hace “molino” puede retirar una pieza del adversario, a elegir por él, excepto las que estuvieran haciendo “tres en línea“. En este caso el “molino” solo puede ser deshecho por el propio jugador. La pieza retirada del tablero no vuelve a entrar en juego. Vence la partida el jugador que reduce las piezas del adversario en dos, no permitiéndole con ello hacer más “tres en linea”, o cuando un jugador bloquea todas las piezas del adversario.