Historia de Mediana de Voltoya

La población de Mediana de Voltoya se encuentra a unos trece kilómetros de la capital abulense en dirección este, la vía principal de comunicación es la carretera N-110, que le atraviesa de Este a Oeste, contigua al núcleo urbano. Cuenta con una carretera local a la localidad,  una a Mingorría, otra a Bernuy-Salinero y varios caminos a diferentes lugares del término municipal tales como La Cerrada, La Muela, Prado Grande, Las Huertas y vereda de los Bueyes. También por el término discurre el cordel de ganados denominado ” Vereda de los Esquileos”.

En el actual término municipal de Mediana existieron cuatro núcleos de población de los cuales el más importante fue Mediana. En él se construyó la iglesia de San Bartolomé. Los restantes fueron sus anejos Voltoyuela, Rivilla y Perabad cuya localización dentro del término de Mediana se desconoce a excepción de Rivilla, de la que únicamente quedan el nombre, la fuente y una zona de huertos.

Según las diferentes investigaciones realizadas, aunque de aspecto modesto esconde toda una tradición histórica que tiene sus primeras manifestaciones en la Concordia de 1250 y en deslindes entre Ávila y Segovia que recoge J. Gonzalez Barrios (1172-1294) y que pueden explicar el nombre de medianero: un año de unos y otro de otros. En cuanto al origen de los repobladores que habitaron Mediana contamos únicamente con la información que nos aportan los topónimos, así existe un pueblo en el Valle del Ebro cerca de Zaragoza que se llama Mediana de Aragón, quizás fueran estas gentes del alto Aragón quienes poblaron nuestra zona ya que sabemos que hubieron repobladores aragoneses que trajeron consigo los nombres de sus lugares de procedecencia y los ejemplos más cercanos los encontramos en Bernuy y Berrocalejo de Aragona. No debemos descartar la posibilidad de que con Mediana ocurriese lo mismo.

Podemos decir que en esta época nos encontramos con núcleos de población con pocos habitantes, muy próximos entre sí y cercanos a ríos y a fuentes. La vida de los vecinos de estas aldeas se organizó entorno a la parroquia y al concejo, y su día a día consistió en la puesta en cultivo de tierras que ganaron al monte o al bosque, la cría y cuidado de ganado y de sus huertos, la construcción de molinos y el mantenimiento de sus corrales y sus casas. Junto a la pequeña propiedad libre coexistió la propiedad comunal que eran los ríos, montes, y dehesas. Esta propiedad común podía ser utilizada por todos los miembros de la aldea.

El devenir histórico de nuestro pueblo ha discurrido con tranquilidad a nuestros días, pero a continuación os invitamos a descubrir y visitar los enclaves que han contribuido a construir a lo largo del tiempo la población que hoy en día podemos disfrutar.